EL FIN Y LA CAÍDA
escribo poemas a dos metros
del apocalipsis
–un día anular......–con
una hoz de tierra
en las postrimerías de mi tiempo de mi mundo de esta edad
sin uñas
escribo poemas,
anillado al amor como un niño
amansado.
juan me acompaña y hay luz en sus ojos
la misma luz exacta
que no vimos entonces
yo escribo poemas......él no suelta mi mano
la tierra se ha
apartado –instintivamente
un poco más abajo las historias
ya han sido
todas relatadas:
los profetas buscan agua
recogen pronto sus agujas
se
aprietan en los patios a esperar el fin de esta tormenta
mi hijo......(que ha apretado mi mano)
pregunta si
¿ahora?
yo le digo que nunca,
en el curso de la historia del
hombre,
había sido más lícito escribir un poema
(la tierra ha
respirado y
en todos sus termómetros se acunan los erizos –
los
francotiradores han dejado sus puestos
y en ellos ya no quedan sino piel y
colillas)
todo el mundo sabe,
todo el mundo espera
finalmente
no hubo el agua que anunciaron los augurios,
el agua que devasta autopistas y
campos:
sino agua de los tronchacadáveres,
agua nuestra y lisa de mis
antepasados,
agua para el fin de los días, para el rezo en los colchones
cercados de plegarias
las historias, en efecto,
finalmente han
sido ya contadas:
solo yo escribo poemas, en las postrimerías del
tiempo,
empuñando una hoz que se hinca en la tierra.
mi otra mano en
mi hijo
tiembla con la edad que aguardan los hombres
y no hay muerto que
hoy no tenga su muerto apretado,
ni su duda de arista, ni su alivio
inasible
la tierra, más abajo, se achicó sin sorpresas –
hace ya más
de dos horas que callaron las ciudades:
el pan con levadura ha quedado
colmado
y en poco más de un rato saldrán de los colegios
(de todos los
solares)...(de todos sus arcones)
los niños
derramando su empeño de cinturas
todo el mundo lo sabe,
todo el mundo
lo espera
mientras tanto contesto
(delante de una mano que conduce a
mi hijo)
que nunca como ahora
fue más lícito escribir un
poema:
este.........poema
que hinco en la tierra, empuñando
una hoz.
: sí,......yo escribo todo
esto
a dos metros contados del apocalipsis
–un día anular......–con una hoz de tierra:
juan......(que me acompaña)......ha soltado mi mano
y, unidos en la
dicha,
contemplamos sobre el curso del agua
......(juntos)....(para siempre)
el fin y la caída
del
Capitalismo.
ENRIQUE FALCÓN, de su libro Porción del enemigo.